#20años20razones

La fuente de conocimiento más importante para conocer la evolución de la biodiversidad de un territorio como el de la Isla de El Hierro y, poner en evidencia los procesos de colonización y extinción que han tenido lugar en la misma, es sin duda, el registro paleontológico de la Isla. Por eso es una de las razones por las que la isla fue nombrada y continúa siendo Reserva de la Biosfera por la UNESCO.

En el caso de una Isla tan joven y con tanta actividad volcánica desarrollada en los últimos centenares de miles de años, este registro paleontológico es de escasa diversidad y extensión temporal, pero, por otro lado, en la Isla se encuentran muy bien representados los yacimientos paleontológicos localizados en cavidades volcánicas (tubos y simas).

Si tenemos en cuanta los últimos inventarios realizados sobre el registro fosilífero herreño (tomando como base los trabajos científicos presentados), se encuentran catalogados 46 yacimientos fosilíferos que podemos agrupar, según su forma de aparición en:

A). Cavidades volcánicas. Los tubos y simas volcánicas asociados a los campos de lavas basálticos generados por la actividad volcánica de las tres dorsales volcánicas presentes en El Hierro durante los últimos 150.000 años (que se encuentran todavía accesibles y que no han sido afectados por enterramiento y derrumbes) son uno de los más importantes lugares que atesoran yacimientos de fósiles, sobre todo de vertebrados: lagartos y aves.

Generalmente, sobre el suelo de las cavidades han aparecido, en numerosas cuevas y tubos volcánicos (cueva de Guinea, cueva Roja, sima de Las Palomas, etc…), restos de la especie de lagarto Gallotia simonyi, lagarto gigante endémico que, actualmente se encuentra en la Isla en peligro de extinción. Más escasos son los yacimientos de restos óseos de la especie Gallotia goliath (como el del Cuaclo de Las Moleras).

Del estudio de los yacimientos de Gallotia simonyi se deduce que el lagarto, en el pasado, tenía una distribución relacionada con ecositemas xerófilos y termófilos, desde el piso basal hasta el piso termocanario, el cual estaba dominado por sabinares.

En el caso de las aves, se han encontrado restos óseos de un petrel (Pterodroma sp.) y de azor común (Accipiter gentilis) en la Cueva del Curascán, en el noreste de la isla.

B). Depósitos litorales. Con frecuencia, las coladas de lava, procedentes de las erupciones que tienen lugar en el interior de la Isla, llegan a la línea de costa en el que existen playas de arenas o callaos que suelen contener conchas de organismos marinos. En estos caos las lavas, al penetrar en el mar cubren y remobilizan la arena, los cantos y las conchas de los organismos marinos que vivían en el entorno y, desarrollan, en su interacción con el agua marina, por un lado, curiosas formas almohadilladas, llamadas lavas almohadilladas (en inglés “pillow-lavas”), y, por otro, fragmentos angulosos de lava, llamados hialoclastos (producidos por la retracción que sufre la lava al enfriarse súbitamente en contacto con el agua del mar) que se mezclan con los componentes de la playa (Fotografía 1).

 

En la costa de El Hierro, a, entre 0,5 y 10 metros por encima del nivel del mar actual, aparecen con frecuencia estos depósitos litorales de distinta edad. El hecho de que los encontremos actualmente, por encima del nivel del mar se debe tanto a los cambios del nivel del mar que se han producido en los 2 últimos millones de años como consecuencia de la alternancia de periodos glaciales e interglaciales; como a fenómenos de levantamiento que ha sufrido la Isla (recordemos la elevación de varios centímetros que experimentó la Isla de EL Hierro durante la crisis sismovolcánica de 2011-2012).

Entre estos depósitos podemos destacar algunos yacimientos más significativos:

B.1). Arenas Blancas. En este lugar, aparecen gran abundancia de conchas de micromoluscos y fragmentos de otros invertebrados.

B.2). La Caleta y La  Restinga. En estas localidades se pueden ver conchas de otras especies de moluscos de mayor tamaño, como  lapas (Fotografía 2, Patella sp.), burgados (Phorcus sp.), y caparazones enteros de erizos (Cidaris sp.). El depósito de La Caleta ha sido el escenario virtual del Geolodía El Hierro 2020 (https://www.youtube.com/watch?v=fO5owijUUlM) y será, con permiso de la pandemia, el escenario presencia del Geolodía El Hierro 2021.

Los yacimientos de Arenas Blancas, La Caleta y La Restinga, como otros que aparecen en la Isla, parecen tener una edad coincidente con el Último Máximo Interglacial (hace entre 120.000 y 130.000 años).

B.3). La Punta de Timijiraque. Este depósito se encuentra a 10 metros sobre el actual nivel del mar, en la antigua carretera, a unos 50 metros de la terminación del actual túnel. En la arena blanca bioclástica que envuelve las lavas almohadilladas (Fotografía 3) aparecen fósiles de gasterópodos marinos como Haliotis tuberculata y Vermetus triquetrus, (Fotografía 4) y alguna placa de cirrípedo. Las lavas que se encuentran por encima de las lavas almohadilladas han sido datadas en 1,06+-0,12 millones de años.

C). Depósitos de ladera, piedemontes y abanicos aluviales. Se trata de acumulaciones de sedimentos, generalmente groseros y poco maduros, que se acumulan al pie de grandes escarpes como los de El Golfo o Las Playas, transportados por la gravedad o la escorrentía. En algunos de estos depósitos, como en el Risco de los Herreños, aparecen restos fósiles de Gallotia simonyi.

D). Acumulaciones escatológicas. Las aves rapaces en los procesos de digestión de sus presas producen egagrópilas y excrementos que se acumulan en grietas u oquedades en las rocas, o simplemente, en la superficie del terreno. Estos restos contienen, a menudo restos de lagartos gigantes.

E). Coladas basálticas.  Se trata de huecos cilíndricos (moldes de troncos y ramas de árboles) en la colada de la erupción más reciente de Montaña Chamuscada (de hace 2500 años), resultantes del vaciado del carbón resultante de la combustión incompleta de árboles al paso de la colada. Los moldes verticales parecen corresponder a árboles en posición de vida (Fotografía 5); sin embargo los que aparecen en posición horizontal parece que fueron arrastrados por la colada (Fotografía 6). Es posible que se trate de pinos o sabinas afectados por la colada.

Ramón Casillas Ruiz

Catedrático de Petrología y Geoquímica de la Universidad de La Laguna.

Geocientífico del Geoparque de El Hierro.

Fotografía 1. La Caleta. La base de la colada “aa” está constituida por curiosas formas cilíndricas, en formas de almohadones, llamadas lavas almohadilladas. A la izquierda de la fotografía, bajo las lavas, aparece la antigua playa de callaos. A la derecha de la fotografía se ven los hialoclastos.
Fotografía 1. La Caleta. La base de la colada “aa”  está constituida por curiosas formas cilíndricas, en formas de almohadones, llamadas  lavas almohadilladas. A la izquierda de la fotografía, bajo las lavas, aparece la antigua playa de callaos. A la derecha de la fotografía se ven los hialoclastos.
Fotografía 2. La Caleta. Restos de una concha de lapa (Patella sp.) incluida en arenas blancas bioclásticas (formadas por fragmentos de conchas de animales marinos), callaos  e hialoclastos basálticos.
 
Fotografía 3. Punta de Timijiraque. En Base almohadillada de una colada “aa”. Entre las almohadillas aparecen arenas organógenas de intenso color blanco con abundantes fósiles.
Fotografía 4. Punta de Timijiraque. Detalle de la Fotografía 3. Arenas organógenas con algún fragmento de hialoclastitas y fósiles de moluscos marinos.
Fotografía 5. Colada de Montaña Chamuscada. Molde de troco de árbol en posición vertical.
Fotografía 6. Colada de Montaña Chamuscada. Molde de troco de árbol en posición horizontal.